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Tuesday, 09 June 2015 09:00

Siempre queda el cortar y pegar.

Written by  Maria Jesus García Cachafeiro
Lo habrán leído, porque ha salido en varios medios y además es una verdad cantada a gritos. Desde 1970 se han dictado en España más de 40.000 normas estatales. Así lo ha indicado la CEOE en su informe Legislar menos, legislar mejor. Bueno, alguno pensará, no es para tanto, 40.000 en 45 años, sale a 889 normas por año, redondeando, una nadería. Más negocio para los abogados.

Naturalmente, una nadería. Ese número no comprende ni la legislación de las Comunidades Autónomas ni el Derecho comunitario. En fin, que no es inabarcable, dirán. Los técnicos tienen obligación de conocer las normas, cómo no, y además los particulares no pueden excusarse en el desconocimiento para no cumplirlas.

Y ahí es donde entra la desazón del ejercicio profesional.  Cada consulta supone un esfuerzo mayúsculo, porque hay que ir a buscar la información, vaya Ud. a saber dónde. Algo equiparable a las 356.897.450 millones de referencias que aparecen en San Google cuando inicias la búsqueda sin criterio. Y es que es así. Porque los clientes llegan pertrechados con su background, ya desbrozado el camino vaya. Y en buena medida, tienen razón, porque el Jurista cada vez tiene menos espacio, y más el burócrata. De nada sirve ya pensar y saber qué quiere decir la aplicación de las normas en el tiempo o en el espacio, qué es un contrato. Vaya, ¿para qué?, ¿es estrictamente necesario?. Pues no, siempre queda el cortar y pegar.

Siempre queda el cortar y pegar.

 

Lo habrán leído, porque ha salido en varios medios y además es una verdad cantada a gritos. Desde 1970 se han dictado en España más de 40.000 normas estatales. Así lo ha indicado la CEOE en su informe Legislar menos, legislar mejor. Bueno, alguno pensará, no es para tanto, 40.000 en 45 años, sale a 889 normas por año, redondeando, una nadería. Más negocio para los abogados.

 

Naturalmente, una nadería. Ese número no comprende ni la legislación de las Comunidades Autónomas ni el Derecho comunitario. En fin, que no es inabarcable, dirán. Los técnicos tienen obligación de conocer las normas, cómo no, y además los particulares no pueden excusarse en el desconocimiento para no cumplirlas.

 

Y ahí es donde entra la desazón del ejercicio profesional. Cada consulta supone un esfuerzo mayúsculo, porque hay que ir a buscar la información, vaya Ud. a saber dónde. Algo equiparable a las 356.897.450 millones de referencias que aparecen en San Google cuando inicias la búsqueda sin criterio. Y es que es así. Porque los clientes llegan pertrechados con su background, ya desbrozado el camino vaya. Y en buena medida, tienen razón, porque el Jurista cada vez tiene menos espacio, y más el burócrata. De nada sirve ya pensar y saber qué quiere decir la aplicación de las normas en el tiempo o en el espacio, qué es un contrato. Vaya, ¿para qué?, ¿es estrictamente necesario?. Pues no, siempre queda el cortar y pegar.

Last modified on Tuesday, 09 June 2015 09:06

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